Villa real de monza y jardines

Villa Real de Monza y jardines

Villa Real de Monza y jardines

La Reggia de Monza fue mandada construir por la emperatriz  Maria Teresa d'Austria en 1777  como residencia de verano para  su hijo  Ferdinando I, Gobernador de Lombardía.  El arquitecto al que se le confió el proyecto fue Piermarini, que ya había colaborado en la construcción de la Reggia di Caserta en la que se inspiró para este trabajo. La Villa Real de Monza, es un edificio en  U  de estilo neoclásico,  dotado de una estructura central y dos alas laterales para las habitaciones principales y las de los huéspedes,  así como dos secciones perpendiculares a la estructura principal, destinadas a alojar al servicio y donde están  los establos y las herramientas.

El imponente edificio que constituye la Reggia dispone de casi 700 habitaciones, todas unidas entre ellas y decoradas lujosamente. Todos los ambientes interiores están embellecidos con estucos, sedas, frescos, suelos de mármol o madera con incrustaciones, frisos, chimeneas, boiserie, cuencas de baño de mármol y lunetas con esculturas de madera. Uno de los elementos que más impresionan es el imponente escalón de honor, cuya restauración se terminó en enero de 2014, llevándolo a su antiguo esplendor. 

Imperdible también el apartamento real del Rey Umberto y de la Reina Margarita, situado a la derecha del Salón central y adaptado al gusto de finales del Ottocento por el arquitecto  de corte Achille Majnoni d'Intignano:  sus varios ambientes (sala, estudio, habitación, sala de baño, guardarropa y armería)  están todos finamente decorados.

Como la villa, también los jardines de la  Reggia de Monza merecen ciertamente una visita: no solo regalan al visitante una visita inigualable, sino que juegan un importante papel en cuanto al aspecto ecológico y naturalístico de Monza ya que son refugio de muchas especies animales y vegetales. Los jardines, con una superficie de cerca de 40 hectáreas, albergan una gran variedad de árboles ultra centenarios llamados gigantes verdes, en particular, los robles monumentales residen aquí desde hace dos siglos. 

Paseando por los jardines se entra después en una zona fascinante y casi mágica: el jardín de rosas. Se  integra bien con el ambiente de alrededor, y  está situado en un terreno ondulado; además de tener un lago en su interior, existen recorridos para el público que permiten admirarlo en todo su esplendor.

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