Jardines Reales de Monza

Gardini Reali di Monza

Gardini Reali di Monza Consorzio Villa Reale di Monza

El edificio neoclásico de la  Villa Reale de Monza, mandado construir por la emperatriz  Maria Teresa de Austria en 1777 como residencia de verano para su hijo Ferdinando I, no es la única maravilla que admirar cuando se visita el lugar:  los Jardines Reales de Monza son un espectáculo de incomparable belleza. 

No solo arquitectura, pinturas, frescos, esculturas, muebles antiguos sino también un espacio verde que explorar para descubrir la paz y la belleza natural que allí se esconde.

Los jardines reales, así como la villa misma, fueron realizados con el proyecto de Piermarini que se  inspiró inicialmente con la moda francesa, con sus diseños geométricos y regulares y sucesivamente fue añadiendo la voluntad de unir simbólicamente la Regia di Monza con la ciudad de  Milán a través de un  boulevard con doble fila de árboles. La idea era ensalzar todavía más, gracias a los jardines, el poder y la magnificencia del príncipe.

Los jardines de la  Villa Reale regalan al visitante una vista inigualable,  pero juegan también un papel importante a nivel ecológico y naturalístico en Monza puesto que son lugar de refugio de muchas especies animales y vegetales.

Con una superficie  de alrededor de 40 hectáreas, alberga una gran variedad de árboles ultra secolares llamados  gigantes verdes, concretamente robles monumentales que residen aquí desde hace dos siglos. 

Paseando por los jardines se puede entrar en una zona fascinante y casi mágica;  el jardín de rosas.  Dicho jardín se integra bien con el ambiente de alrededor ya que se encuentra en un terreno ondulado, además puede presumir de tener un lago en su interior, con recorridos para el público que permiten admirarlo en su esplendor.

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