Palacio real

Palacio Real

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El Palacio Real representa uno de los focos más importantes de Milán. Este auténtico palacio, que se erige en el centro de Milán, cerca del Duomo, forma parte del núcleo de otras tres sedes expositivas: la Rotonda de vía Besana, el Palacio della Ragione y el Palacio dell'Arengario. Un polo expositivo inmenso y de gran prestigio, como han demostrado las numerosas muestras temporales de éxito realizadas en los últimos años.

La historia del Palacio Real está indisolublemente ligada a la de Milán. Sede del gobierno de la ciudad en el bajo Medievo, vio reforzarse su papel de centro político con la llegada de las señorías de los Torriani, Visconti y Sforza. Siempre fue escenario de una ostentosa vida de corte, de investiduras y recibimientos solemnes, en la segunda mitad del Settecento, bajo el dominio austriaco, el palacio se revistió de ornamentos y decoraciones que se inspiraban en el barroco teresiano. Hacia finales del mismo siglo tiene lugar la gran transformación neoclásica realizada por Giuseppe Piermarini. Desde esa época, fue palacio de reinantes, desde Maria Teresa a Napoleón, de Ferdinando I a Savoia rey de Italia. Ilustres artistas celebraron la gloria de reyes y emperadores y lo embellecieron con magníficas obras de arte, pinturas y adornos.

En 1920, el Palacio Real se convierte en propiedad del Estado italiano y se abrió para visitas de los ciudadanos.
Los bombardeos de 1943 destruyeron en parte el edificio y solo hoy, después del extenuante proyecto de veinte años de recuperación y restauración, se puede observar la completa restitución del palacio en la ciudad de Milán.

Hoy, el Palacio Real se encuentra entre las sedes expositivas más importantes de Milán; paneles de arte moderna y contemporánea pero también muestras de moda y de diseño se funden en valiosos ambientes.
Algunas cifras nos dan una idea de la importancia del lugar para la ciudad: en 7 mil metros cuadrados, cada año se cuenta con más de 1500 obras maestras provenientes de los museos más famosos del mundo.

Cuadros que a menudo han dejado un recuerdo: las formas y los inventos de Botero, la pintura abstracta de Kandinsky, la invención futurista de Boccioni y Balla, el impresionismo de Monet, la experiencia de la Scapigliatura.

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